Seguir la dieta y disfrutar la cena navideñas; Misión NO imposible

Aunque la idea de una “Navidad perfecta” es muy raro conseguirla debido a que la perspectiva es diferente de cada persona, existe algo que seguramente nunca podrá decepcionar: la cena de navidad.

El 24 en la noche, y algunas familias el 25 en la mañana, se juntan para compartir los alimentos, y cantar villancicos, pedir posada, partir una piñata, jugar con dados, entre otras. El banquete de navidad siempre es especial y siempre hay recetas familiares en juego, pero no podemos negar que el común denominador de todos estas es que son deliciosas y tienden a excederse en carbohidratos, en especial si desde el primero de diciembre se ha asistido a todas las cenas navideñas posibles.

Aunque uno de los propósitos más populares para enero es hacer ejercicio y bajar el índice de masa corporal, hay muchas personas que se han esforzado durante todo el año para poder conseguir resultados, y las fechas decembrinas son una alerta en la estricta rutina de su dieta, por lo que hay una opción: Aprender a comer, sin excederse demasiado y ser selectivo con los alimentos de 24 de diciembre.

Nosotros optamos por la segunda, el reto de aprender a comer en estas fechas tiene un nombre y se llama Porciones, o, mejor dicho, pequeñas porciones. No es un secreto que en todas las dietas se inculca esto, pero lo cierto es que en Navidad aplica más que nunca. Comúnmente hay más de una opción para cenar, por lo que es importante, antes que nada, tomar líquidos, y si es posible dejar los refrescos carbonizados, el alcohol y el delicioso chocolate caliente a un lado. Las mejores opciones son el agua mineralizada, las infusiones y el ponche (endulzado de manera natural).

Una vez con el estómago un poco lleno, lo ideal es saltarse los platillos dulces y dedicarse a comer salados, para que dentro del metabolismo no haya un choque de elementos. Una vez que ya se han elegido los platillos con los que se va a traicionar la dieta, tenemos que reducir la porción a la mitad de lo que nos hayamos servido. Por más doloroso que sea, lo mejor es comer poco, pero probar de todo. Otra parte importante es que el pan que haya en la mesa lo evitemos, otro pequeño sacrificio que al final contará para mejorar.

LO DULCE

Para el postre, hay que dejar pasar aproximadamente 30 minutos desde la última comida salada, para que no exista el problema que se mencionaba anteriormente y antes de tomar cualquier cosa, volver a consumir un poco de líquido para que el organismo se prepare nuevamente para ingerir alimentos.

Con estos pequeños sacrificios, las cenas de navidad podrán ser disfrutables, en especial si los chefs de la familia merecen 5 estrellas. Estar a dieta no tiene que significar tristeza, sino disciplina y lamentablemente, la Navidad es una fiesta en la que se tiene que tener mucha para llegar al 31 de diciembre con los propósitos intactos e iniciar un nuevo calendario con metas que cumplir.

Imágenes:

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