¿Cómo tener hábitos financieros saludables?

El dinero permite adquirir placeres, pero también puede dar dolores de cabeza. Mantener una relación sana con él es una habilidad que se tiene que trabajar ya que no siempre es fácil controlarlo. Por ello, valdría la pena que desde los primeros años escolares se impartiera la materia de hábitos financieros personales, y que en las familias se conversara sobre este tema de manera cotidiana, quitando el tabú que en algunas sociedades genera.

Al ser el primer mes de año, muchas personas desean lograr cumplir propósitos y que el dinero alcance para todo el año, además de administrar una considerable suma para proyectos personales.

Los paradigmas dicen que cuando se gana poco no se puede ahorrar; sin embargo, salvo para la gente que vive en extrema pobreza, esto no es verdad. Prueba de ello es que hay personas con un perfil modesto que no tienen deudas; cuentan con un patrimonio y hasta llegan a ser empresarios o propietarios de algún negocio pequeño. En contraste, muchos cantantes, actores y deportistas que han ganado fortunas han terminado en banca rota.  Por lo tanto, el problema no es cuánto se gana, sino cómo y en qué se gasta.

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Lograr hábitos financieros saludables

Quienes saben administrar sus recursos, cuando mejoran sus salarios, aprovechan la oportunidad para ahorrar más e invertir. En cambio, aquellos que no saben medir sus gastos suelen subirse a un tren de vida que muchas veces no les corresponde; no ahorran, aunque sus percepciones aumenten, y sus deudas crecen por compras innecesarias o costosos intereses que les generan los créditos que contratan.

Para evitar gastar de más, el primer paso es elaborar un presupuesto en el que se anoten con detalle todas las entradas de dinero y los gastos, con los ajustes indispensables y particulares que lo hagan viables. Para cumplirlo con fidelidad, existen varios métodos. Uno consiste en dividir los ingresos en sobres; se sugieren seis, pero puede ser el número que se adapte a las necesidades de cada persona. En el primero se guarda 55% del ingreso total y se destina a los gastos fijos, como renta, comida, transporte, seguros, servicios; en el segundo, 10% a la educación; tercero, 10% al ahorro; cuarto, 10% a la inversión; quinto, 10% a la recreación, y sexto, 5% a la beneficencia.

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Es importante que, al recibir el sueldo «uno se pague primero a sí mismo», lo que significa apartar los porcentajes de las partidas del ahorro y de la inversión; conviene distinguir la diferencia entre éstas: la del ahorro persigue un fin determinado; por ejemplo, un viaje, comprar un coche o una casa, mientras que la de inversión se encauza a la generación de ingresos pasivos, como la adquisición de un bien raíz para rentar, un taxi, o instrumentos financieros que paguen intereses.

Quien desee iniciar el cambio en sus hábitos financieros puede buscar asesoría sin sentirse avergonzado. Se recomiendan libros como Pequeño Cerdo Capitalista, de Sofía Macías; Cabrona y Millonaria, de Adina Chelminsky; canales en YouTube como Aprendiz Financiero, y a través de personas con casos de éxito, dispuestas a compartir sus aprendizajes.

Libros para finanzas personales y métodos de ahorro.

Herramientas para mejorar las finanzas personales

Desde luego, estos son principios básicos que se pueden adaptar a las diferentes circunstancias individuales. El tema es bastante amplio, pero los primeros pasos no son difíciles de realizar, vale la pena intentarlo. Después de todo, las únicas cosas que se pueden perder son deudas o apuros financieros y a cambio se puede ganar tranquilidad y a largo plazo la realización de proyectos que se tienen desde hace tiempo.

Otra herramienta muy utilizada suelen ser las hojas de gastos, en las cuales ya están previamente divididas los gastos que hay dentro de un mes. Las plantillas pueden encontrarse en línea e imprimirlas no costará nada. También los documentos de finanzas personales en Excel pueden resultar muy benéficos para las personas olvidadizas, ya que se mantiene todo en un único lugar y se puede compartir en la nube las actualizaciones.

Aunque las favoritas son las aplicaciones de finanzas personales que se pueden instalar en cualquier teléfono inteligente y resultarán perfectas para lograr objetivos en determinado plazo. Lo principal será no olvidar la meta final y con eso en mente adaptar el estilo de vida o los gastos que esto implica.

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Comenzar el año teniendo un plan para tener hábitos financieros saludables puede ser la respuesta a un propósito realizado el 1 de enero, como viajar, comprar un coche o simplemente salir de las deudas que se puedan tener. No hay que esperar ni un día más para ordenar los gastos y hacer que el dinero en verdad pueda rendir.

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